Etiquetas

ira y peresos

Cuando la ira atrapa el corazón, la vida se convierte en un infierno, es imposible encontrar la paz.

La ira es como un veneno contagioso, un sin vivir, un sabor a hiel, y una conexión con el dolor, el resentimiento, el odio, el miedo, la envidia, la vanidad, el egoísmo, la incomprensión y sobre todo con la ignorancia.

La persona llena de ira, puede contagiar a todo su alrededor, y crear pensamientos venenosos.

La ira puede ser el resultado de “no puedo más”. Ese no puedo más es el tufo que dejan todos los malos pensamientos que cargamos dentro, toda esa incertidumbre, dolor, incomprensión, y muchos miedos que desconocemos por completo que tenemos.

La teoría es muy bonita, se feliz, busca lo mejor, etc, etc, etc. Pero lo que está claro que los demonios que anidan dentro, no se van fácilmente, por mucho que leamos, porque ellos son parte de nosotros.

Para eso sirve la auto-observación, la meditación y otras técnicas, para conocer ese mundo interior, para mejorar nuestro estado psicológico, para cuando llegue la ira, darle una patada y dejarla ir, y no alimentarla.

Cuando te observas por dentro descubres qué hay dentro, y se siente vergüenza.

Es como estar mirando por una ventana toda la vida, y ver el mundo exterior, ver los defectos de los demás, juzgarlos, criticarlos, y de pronto volver la cabeza hacía dentro de casa y observar que todo lo que hemos juzgado, criticado y demás, está dentro de nosotros, que somos esa ira, esa envidia, esa gula, esos deseos desenfrenados, etc, etc, que somos poco virtuosos.

 

Anuncios