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Carl_von_Bergen_Mädchen_mit_Teller

Hoy voy a ver desde mi punto de vista como se vive con la mente puesta en la materia y como se vive con la mente puesta en el espíritu.

Mi primera etapa de la vida, por educación, por la familia y por circunstancias, he vivido la vida enfocada a la materia, al trabajo, a la familia y a mi pareja, pero sin espiritualidad o una espiritualidad muy básica, basada en un amor muy egoísta. Mi vida era muy caótica, porque quería cosas que según la costumbre eran normales, pero mi vida así no sucedía, ni mi familia, ni mi trabajo, nada de nada, y continuamente me preguntaba porque no era feliz. Me esforzaba por conseguir felicidad y esta no aparecía por ningún lado.

Hasta que llegó un momento de tal desesperación que encontré la manera de enfocar mi mente de forma espiritual. Fui abandonando el deseo, amando lo invisible, amando esa energía misteriosa que une todo, y no esperando nada de nadie. A partir de ese abandono comenzó mi felicidad, o pequeña felicidad, mi mente comenzó a ser más serena, mi vida comenzó a normalizarse, y cada día que pasa tiende a la sencillez.

Poco a poco he ido aceptando lo que la vida me brinda, que es lo que en verdad puedo albergar, y soy más feliz. Hay días también un poco oscuros, pero pasan como nubes oscuras y de pronto sale el sol. Y cada día voy buscando en mi corazón esa pequeña felicidad, porque he descubierto que no está fuera, sino dentro de mi.